Confederación Argentina
BUENOS AIRES:
2 Reales; 1840. Cobre.
32,00 mm, 5,83 g.
Ceca: Buenos Aires.
A/: CASA DE MONEDA• BUENOS - AYRES. Denominación dentro de corona.
R/: ¡VIVA LA FEDERACION! Al centro: " 2 R.s" dentro de corona. Debajo: 1840.
A3-R3. CJ #14.1.5
La Confederación Argentina nació en 1831 como una frágil alianza de provincias unidas por el Pacto Federal, en un territorio aún marcado por guerras civiles y sin una autoridad nacional consolidada. En ese escenario emergió la figura dominante de Juan Manuel de Rosas, caudillo de Buenos Aires, quien desde el control de la aduana y las relaciones exteriores ejerció un poder casi hegemónico sobre la Confederación. Bajo su mando, Buenos Aires se convirtió en el corazón político y económico del sistema, mientras imponía su voluntad sobre las provincias, en medio de conflictos internos y desafíos internacionales como los bloqueos europeos. Su caída en 1852, tras la batalla de Caseros, abrió una nueva etapa: la Confederación se reorganizó constitucionalmente en 1853, pero sin Buenos Aires, que se mantuvo separada y rival. Durante casi una década coexistieron dos proyectos de país enfrentados, hasta que el choque final llegó en 1861 con la batalla de Pavón. Allí, la victoria porteña selló el destino de la Confederación y dio paso a una Argentina unificada bajo la hegemonía de Buenos Aires, cerrando así una de las etapas más intensas, conflictivas y decisivas de su historia.
$24.000,00
Confederación Argentina
BUENOS AIRES:
2 Reales; 1840. Cobre.
32,00 mm, 5,83 g.
Ceca: Buenos Aires.
A/: CASA DE MONEDA• BUENOS - AYRES. Denominación dentro de corona.
R/: ¡VIVA LA FEDERACION! Al centro: " 2 R.s" dentro de corona. Debajo: 1840.
A3-R3. CJ #14.1.5
La Confederación Argentina nació en 1831 como una frágil alianza de provincias unidas por el Pacto Federal, en un territorio aún marcado por guerras civiles y sin una autoridad nacional consolidada. En ese escenario emergió la figura dominante de Juan Manuel de Rosas, caudillo de Buenos Aires, quien desde el control de la aduana y las relaciones exteriores ejerció un poder casi hegemónico sobre la Confederación. Bajo su mando, Buenos Aires se convirtió en el corazón político y económico del sistema, mientras imponía su voluntad sobre las provincias, en medio de conflictos internos y desafíos internacionales como los bloqueos europeos. Su caída en 1852, tras la batalla de Caseros, abrió una nueva etapa: la Confederación se reorganizó constitucionalmente en 1853, pero sin Buenos Aires, que se mantuvo separada y rival. Durante casi una década coexistieron dos proyectos de país enfrentados, hasta que el choque final llegó en 1861 con la batalla de Pavón. Allí, la victoria porteña selló el destino de la Confederación y dio paso a una Argentina unificada bajo la hegemonía de Buenos Aires, cerrando así una de las etapas más intensas, conflictivas y decisivas de su historia.
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