SULTANATO OTOMANO (1383-1517):
Murad II
1° reinado; AH 824-848 (1421-1444)
Mangir de bronce.
Ca. 1421-1444.
17,00 mm; 2,92 g.
Ceca: Adrina, actualmente Edirne, en Turquía.
A/: Diseño decorativo anudado en la mitad superior de la moneda, supuesto símbolo de la tribu Kayı.
R/: Ceca en árabe.
Album #1303 ; [VF]
El Sultanato Otomano surgió en Anatolia occidental a fines del siglo XIII como un pequeño beylicato turco fundado por Osmán I, aprovechando la decadencia del Imperio selyúcida y la fragmentación política de la región. Entre los siglos XIV y XV, los otomanos expandieron rápidamente su poder mediante conquistas en los Balcanes y Anatolia, derrotando a serbios, búlgaros y bizantinos, además de enfrentarse a potencias como Hungría y Venecia. La toma de Constantinopla en 1453 por Mehmed II transformó al sultanato en una gran potencia imperial y puso fin al Imperio bizantino. Durante este período, el estado otomano consolidó una compleja administración centralizada y un poderoso ejército basado en los jenízaros (cuerpo militar de élite formado originalmente por esclavos y jóvenes cristianos convertidos al islam). A comienzos del siglo XVI, Selim I derrotó a los safávidas en Chaldiran y luego conquistó el Sultanato mameluco de Egipto en 1517, incorporando Siria, Palestina y Egipto. Esa expansión sobre los centros políticos y religiosos del islam marcó el nacimiento del gran Imperio otomano clásico, convertido desde entonces en una potencia euroasiática y mediterránea.
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SULTANATO OTOMANO (1383-1517):
Murad II
1° reinado; AH 824-848 (1421-1444)
Mangir de bronce.
Ca. 1421-1444.
17,00 mm; 2,92 g.
Ceca: Adrina, actualmente Edirne, en Turquía.
A/: Diseño decorativo anudado en la mitad superior de la moneda, supuesto símbolo de la tribu Kayı.
R/: Ceca en árabe.
Album #1303 ; [VF]
El Sultanato Otomano surgió en Anatolia occidental a fines del siglo XIII como un pequeño beylicato turco fundado por Osmán I, aprovechando la decadencia del Imperio selyúcida y la fragmentación política de la región. Entre los siglos XIV y XV, los otomanos expandieron rápidamente su poder mediante conquistas en los Balcanes y Anatolia, derrotando a serbios, búlgaros y bizantinos, además de enfrentarse a potencias como Hungría y Venecia. La toma de Constantinopla en 1453 por Mehmed II transformó al sultanato en una gran potencia imperial y puso fin al Imperio bizantino. Durante este período, el estado otomano consolidó una compleja administración centralizada y un poderoso ejército basado en los jenízaros (cuerpo militar de élite formado originalmente por esclavos y jóvenes cristianos convertidos al islam). A comienzos del siglo XVI, Selim I derrotó a los safávidas en Chaldiran y luego conquistó el Sultanato mameluco de Egipto en 1517, incorporando Siria, Palestina y Egipto. Esa expansión sobre los centros políticos y religiosos del islam marcó el nacimiento del gran Imperio otomano clásico, convertido desde entonces en una potencia euroasiática y mediterránea.
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