ILKANATO MNGOL PERSA:
_Ulus Subordinado al Gran Kan (1256-1282)_
Época de Hulagu b. Tuluy b. Genghis;
AH 654-663 (1256-1265)
Dirham kaaniki de plata.
AH [6]5[9?]. Ceca: ¿Tabriz?
22,50 mm; 2,10 g.
A/: Qa'an al-adil ("el justo kan") dentro de hexagrama punteado.
R/: Kalima y misión profética en cuadrado; ceca y fecha en torno.
Mitchiner #1563/4 (v); Album #2132; [VF-/VF]
*Ex Agalma Numismática.*
Cuando Möngke Kan envió a su hermano Hülegü hacia el oeste, aquella campaña —que arrasó Alamut y culminó en 1258 con el saco de Bagdad y la extinción del Califato Abasí— dio origen a un nuevo poder persa bajo el yugo de la estepa. Ese poder fue el Ilkanato, y durante sus primeras décadas no fue más que un ulus: es decir, no un reino soberano al estilo occidental, sino la porción de tierras, gentes y ejércitos que Hülegü recibió como su parte del legado genghisida, gobernada en su nombre pero jurídicamente subordinada, como todo ulus, a la autoridad superior del Gran Kan entronizado en Karakórum y luego en Pekín. Así, entre 1256 y 1282 —bajo Hülegü primero y su hijo Abaqa después— Tabriz y Maragheh se convirtieron en cortes de un sincretismo fascinante, donde chamanes mongoles, monjes budistas tibetanos y obispos nestorianos convivían bajo la misma tienda real, sin que el Islam, la fe de la inmensa mayoría de sus súbditos persas, tuviera aún lugar alguno en el poder. Fue una era de fuerza militar deslumbrante pero de legitimidad prestada, un imperio persa gobernado por extranjeros.
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ILKANATO MNGOL PERSA:
_Ulus Subordinado al Gran Kan (1256-1282)_
Época de Hulagu b. Tuluy b. Genghis;
AH 654-663 (1256-1265)
Dirham kaaniki de plata.
AH [6]5[9?]. Ceca: ¿Tabriz?
22,50 mm; 2,10 g.
A/: Qa'an al-adil ("el justo kan") dentro de hexagrama punteado.
R/: Kalima y misión profética en cuadrado; ceca y fecha en torno.
Mitchiner #1563/4 (v); Album #2132; [VF-/VF]
*Ex Agalma Numismática.*
Cuando Möngke Kan envió a su hermano Hülegü hacia el oeste, aquella campaña —que arrasó Alamut y culminó en 1258 con el saco de Bagdad y la extinción del Califato Abasí— dio origen a un nuevo poder persa bajo el yugo de la estepa. Ese poder fue el Ilkanato, y durante sus primeras décadas no fue más que un ulus: es decir, no un reino soberano al estilo occidental, sino la porción de tierras, gentes y ejércitos que Hülegü recibió como su parte del legado genghisida, gobernada en su nombre pero jurídicamente subordinada, como todo ulus, a la autoridad superior del Gran Kan entronizado en Karakórum y luego en Pekín. Así, entre 1256 y 1282 —bajo Hülegü primero y su hijo Abaqa después— Tabriz y Maragheh se convirtieron en cortes de un sincretismo fascinante, donde chamanes mongoles, monjes budistas tibetanos y obispos nestorianos convivían bajo la misma tienda real, sin que el Islam, la fe de la inmensa mayoría de sus súbditos persas, tuviera aún lugar alguno en el poder. Fue una era de fuerza militar deslumbrante pero de legitimidad prestada, un imperio persa gobernado por extranjeros.
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