COSTA RICA:
Boleto cafetalero.
Ca. Finales del Siglo XIX-Principios del Siglo XX.
Material: baquelita (verde).
21,70 mm; 1,10 g.
Finca/Hacienda: “La Jeroma”, de Gaspar Oruño.
Ubicación de la hacienda: Pavas, San José.
Los boletos cafetaleros (“fichas del café”) fueron una especie de moneda privada con la que se le pagaba a los trabajadores que efectuaban la recogida del café dentro de fincas o haciendas en Costa Rica, Colombia y otros países de américa. Los trabajadores, a su vez, los cambiaban en los comercios del pueblo. Su uso como medio de pago está atestiguado desde mediados del siglo XIX. Los caficultuores más pudientes, mandaban a fabricar estos tokens a Europa o EE.UU.
Muchas veces, la capacidad de “pago” de estas fichas estaba restringida solamente a establecimientos que eran propiedad de los dueños de las fincas, vendiendo muchas veces los productos de primera necesidad a precios exorbitantes.
Por esta razón, los patrones obtenían una doble ganancia: por un lado, no utilizaban el dinero, el cual podía ser invertido en bienes de capital y producción. Por otro lado, lucraba con la venta de la mercadería a los trabajadores agrícolas. En cierta forma, era una forma de autofinanciamiento.
**Este boleto cafetalero en particular, que es de baquelita y puede datarse hacia finales del siglo XIX o primeras décadas del siglo XX, es interesante porque es de la finca LA JEROMA, de Gaspar Ortuño, quien fuera un acaudalado empresario cuya riqueza familiar estaba ligada a la producción cafetalera en Costa Rica. Fue el principal impulsor y accionista para la fundación del Banco de Costa Rica en 1877. El mismo, es retratado en billetes de ese país.**
$16.000,00
COSTA RICA:
Boleto cafetalero.
Ca. Finales del Siglo XIX-Principios del Siglo XX.
Material: baquelita (verde).
21,70 mm; 1,10 g.
Finca/Hacienda: “La Jeroma”, de Gaspar Oruño.
Ubicación de la hacienda: Pavas, San José.
Los boletos cafetaleros (“fichas del café”) fueron una especie de moneda privada con la que se le pagaba a los trabajadores que efectuaban la recogida del café dentro de fincas o haciendas en Costa Rica, Colombia y otros países de américa. Los trabajadores, a su vez, los cambiaban en los comercios del pueblo. Su uso como medio de pago está atestiguado desde mediados del siglo XIX. Los caficultuores más pudientes, mandaban a fabricar estos tokens a Europa o EE.UU.
Muchas veces, la capacidad de “pago” de estas fichas estaba restringida solamente a establecimientos que eran propiedad de los dueños de las fincas, vendiendo muchas veces los productos de primera necesidad a precios exorbitantes.
Por esta razón, los patrones obtenían una doble ganancia: por un lado, no utilizaban el dinero, el cual podía ser invertido en bienes de capital y producción. Por otro lado, lucraba con la venta de la mercadería a los trabajadores agrícolas. En cierta forma, era una forma de autofinanciamiento.
**Este boleto cafetalero en particular, que es de baquelita y puede datarse hacia finales del siglo XIX o primeras décadas del siglo XX, es interesante porque es de la finca LA JEROMA, de Gaspar Ortuño, quien fuera un acaudalado empresario cuya riqueza familiar estaba ligada a la producción cafetalera en Costa Rica. Fue el principal impulsor y accionista para la fundación del Banco de Costa Rica en 1877. El mismo, es retratado en billetes de ese país.**